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Identidad Nacional y Cultura Gaucha: Carlos Alberto Del Pin, Calle Entre Ríos 686 Ciudad de Unquillo, Pcia. de Córdoba, Rep Argentina, C.P: 5109. Se permite la reproducción total o parcial de contenido de esta publicación solamente en forma textual, mencionando que ha sido extraído del mismo con su correspondiente fecha. Cba. Propiedad Intelectual Nº 970.027./2011 ISSN Nº 0329-3017 Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.Leer más

Revista Identidad y Cultura Gaucha

De Carlos Del Pin

Hay tres tipos de Cabalgatas: las religiosas, las que organizan las agrupaciones gauchas, y las cabalgatas comunes o particulares, guiadas o no. 
La tradición Religiosa incluye las procesiones a pie y a caballo, y las cabalgatas o marchas a caballo (también hay marchas a pie), 

 

 lo que se puede realizar a grandes distancias, como por ejemplo la actual marcha brocheriana que demanda cinco días de trayecto con varios descansos, paradas para comer y dormir, los jinetes y las cabalgaduras, control permanente de los animales  por parte de veterinarios. Si algún animal no se encontrara en buen estado, se dispone de un camión que lo lleva de vuelta a su lugar de origen. Las Asociaciones Proteccionistas de Animales critican esas cabalgatas, diciendo que los caballos sufren, quedan extenuados y demás barbaridades.
Prácticamente quieren dar a entender que dichos animales no son para hacer cabalgatas largas. Dicen que para qué los hacen recorrer tantos kilómetros, que habría que llevarlos en “trailers”, etc., cosa absurda.
No hay maltrato en absoluto a los animales, los que son perfectamente cuidados y controlados. Puede haber algún caso que excepcionalmente escape al control, a causa de la enorme cantidad de jinetes, pero hay que considerarlo nada más que eso, una excepción. Es normal en estos casos. 
Nadie los castiga ni pasan hambre, ni se aceptan animales que no estén en buen estado.
Los caballos no sufren al hacer la marcha. Es archiconocida la enorme energía que tienen, por supuesto, bien alimentados.
Recorren en esta marcha, 35 km. por día, con varias paradas para descanso, cosa que es completamente normal, en su recorrido desde la plaza San Martin en el centro de la Ciudad de Córdoba hasta Villa Cura Brochero.
En cabalgatas particulares, hay personas que suelen recorrer hasta 50 km. por día, sin ningún problema, sin que los animales queden exhaustos.
Eso existe desde hace siglos. Los caballos desde muchos años antes de Cristo han sido utilizados para transporte, trabajo, deportes y para la Guerra, en todo el Planeta.
Hay que tener en cuenta que en esa época no había otro medio de transporte, ni modo más efectivo para hacer la Guerra.
San Martin, Belgrano, Güemes y tantos otros Patriotas no hubieran logrado su epopeya de Independencia sin los caballos. 
Es mucho lo que nos han acompañado y ayudado estos nobles animales. Recordemos que la Virgen María llevaba al Niño Jesús en un burrito. Siempre en la Época Cristiana existieron las procesiones y marchas Religiosas a caballo. El Cura Gaucho José Gabriel del Rosario Brochero realizaba miles de travesías en su mula por los senderos que hoy recorren las cabalgatas brocherianas, y por toda la Sierra Cordobesa. 
En nuestro País son numerosas las Manifestaciones Religiosas por medio de las marchas aludidas, y jamás hubo problemas.
Es lógico que después de tan largo recorrido, tanto los jinetes como las cabalgaduras lleguen cansados, pero no necesariamente exhaustos, en un estado lamentable, ni en extremo de cansancio brutal. Es sabido que antes de realizar cualquier marcha, hay que hacerles andar a los caballos no al galope ni al trote, sino al tranco, por lo menos 20 o 30 días antes, bien alimentados, puede ser día por medio, durante una o dos horas, y dejarlos descansar dos días antes de la marcha. Entonces el cuerpo, los músculos, se les acostumbran  y no se resienten. Así no hay peligro de que se “envaren” o sea de que se queden tiesos en medio del camino.
Cuando se “envaran” por falta de ejercicio previo, por falta de acostumbramiento, llega un momento que no pueden caminar más pudiendo quedar inmóviles en el camino hasta más de un día y “no hay Dios que los haga continuar andando”. Eso sí, sería un signo de que quedan exhaustos por cansancio, pero tal cosa no ocurre, porque los jinetes saben muy bien los contratiempos que pueden sobrevenir si no se toman las debidas precauciones. 
Las Asociaciones Protectoras de Animales exageran terriblemente en las acusaciones que hacen, diciendo que los caballos sufren también al andar sobre el pavimento. En la marcha por los caminos de la Sierra, hay tramos de tierra y tramos con pavimento, pero los jinetes van por la banquina de tierra, y las pocas cuadras pavimentadas que atraviesan en la Ciudad, no les hace daño en absoluto, porque apenas van al paso o al tranco. Nadie va a andar al trote o al galope sobre el pavimento, y menos en una cabalgata. 
Hay una cantidad de barbaridades que dicen tales Asociaciones, por lo que no merecen dialogar con ellos, ni hacer controles en conjunto, pero sí contestarles lo correcto, para que entiendan.
Critican a la iglesia católica y a los curas en general, porque organizan esas marchas. Dicen que están llenas de deficiencias, y porque no hacen nada para proteger a las mascotas, cosa totalmente falsa. 
Dios ha dotado sabiamente a la naturaleza de los elementos necesarios para la subsistencia del ser humano y para la vida en general, y el caballo es un compañero ideal para sus tareas, transporte, etc.
Pero dichas organizaciones proteccionistas se exceden completamente de sus funciones, cosa que debiera ser controlada, por desconocimiento y agresividad injustificada. Por lo visto, todo de acuerdo a lo publicado en el Diario “La Voz del Interior”  de Marzo de 2015, se considera que no tienen autoridad legal, ni moral…ni de conocimiento para pretender imponer esas prohibiciones. No hay motivo real.
Pretenden que la Iglesia católica abandone las tradiciones religiosas como las cabalgatas o marchas brocherianas, de manera que los promesantes tengan que hacer el recorrido a pie o en vehículo motorizado, y que los caballos los transporten en trailers hasta Villa Cura Brochero, y después, si quieren pueden “desfilar” a caballo. No saben que el traslado en trailers los enferma de “Estrés”.
Cómo les van  a imponer a los criollos serranos que están acostumbrados a trasladarse a caballo todo el día, que no hagan la peregrinación a caballo. Por supuesto que eso significaría una merma significativa de peregrinos y esa prohibición sería un disparate y brutalidad sin nombre, como si esas asociaciones tuvieran poder de decisión sobre cómo tienen que ser las marchas aludidas. Nada más ridículo y estúpido. No pueden imponer prohibiciones de cabalgatas a la iglesia católica ni a las agrupaciones gauchas, ni a los particulares.
La justicia no va a permitir semejante barbaridad, y Dios tampoco.
Eso significaría también destruir a las agrupaciones gauchas, destruir un deporte sano, difundir falsedades y ocasionar divisionismo en la sociedad para que todos discutan y peleen por idioteces.
La Ley Sarmiento de protección a los animales, está bien en sus fundamentos, porque sanciona a los que castigan o maltratan a los animales, pero en este caso no ocurre tal cosa. Es muy fácil criticar sin conocimiento cabal y sin pruebas valederas. 
Pretenden hacer prohibir también las jineteadas gauchas (que es un deporte mal llamado “Doma”). Y con tantas prohibiciones, lo que lograrían es destruir no sólo la tradición religiosa (que también es parte de nuestra cultura), sino que destruirían la cultura gaucha, que es parte muy importante de nuestra Cultura Nacional, y ésta es a su vez parte muy importante de nuestra Identidad Nacional,  o sea que destruirían a nuestra Nación en su espíritu, en la esencia del ser nacional.
Hay que combatir la ignorancia y la brutalidad de cierta clase de gente que se cree dueña de la verdad y del poder.

La Patria se hizo a caballo. ¡Viva la Patria!