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Identidad Nacional y Cultura Gaucha: Carlos Alberto Del Pin, Calle Entre Ríos 686 Ciudad de Unquillo, Pcia. de Córdoba, Rep Argentina, C.P: 5109. Se permite la reproducción total o parcial de contenido de esta publicación solamente en forma textual, mencionando que ha sido extraído del mismo con su correspondiente fecha. Cba. Propiedad Intelectual Nº 970.027./2011 ISSN Nº 0329-3017 Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.Leer más

Revista Identidad y Cultura Gaucha

De Carlos Del Pin

Sus causas comunes y sus soluciones prácticas, sumamente interesante para los domadores y jinetes en general.

1°)Para quitarles la maña de asustarse y pegar saltos o correrse de golpe hacia un costado, por ejemplo en un camino, cosa muy peligrosa debido al tránsito, no conviene castigarlos con el rebenque. Puede ser contraproducente y hacerse más mañero. El problema es más grave, cuando hace eso en décimas de segundo, no habiendo forma de evitarlo, no hay tiempo de reaccionar, Cuando sucede tal cosa, hay que tocarlos algo fuerte (no pegarles) una sola vez sobre la zona de la sien, con el extremo del cabo del rebenque, entre la oreja y el ojo, pero más cerca de la oreja, del lado donde pega el salto, cada vez que lo haga. Puede asustarse de un bulto, un animal o algo inexistente; simplemente puede ser una impresión que le ha quedado por un susto muy grande que tuvo en alguna oportunidad, o lo han castigado mucho anteriormente, etc., pero el animal ha tomado maña, y hay que sacársela.
Generalmente previo a asustarse y pegar el salto o correrse de golpe, suelen parar las orejas, pero la reacción suele ser rapidísima, no dando tiempo al jinete para evitarlo. Al tocarlo con el cabo del rebenque en la zona referida, que no está sobre la parte de adelante de la frente, sino algo al costado, debajo cerca de la oreja, no debe ser muy suave ni tampoco fuerte (esto sería contraproducente) solamente “que lo sientan En esto hay que tener cuidado.
Se puede empezar tocándolo suave, y después algo más fuerte para ir probando. Varias veces que se proceda de la manera indicada son suficientes para que el animal aprenda. De todas maneras, una vez sacada la maña, no conviene descuidarse. Con el tiempo, con el simple movimiento del brazo del jinete levantando el rebenque, es suficiente para que el caballo no lo haga. En pocos días se ha obtenido buen resultado en varios casos observados. 
Aparte de lo indicado, cuando ocurre que el caballo ha saltado o se ha corrido de golpe hacia un costado, en lugar de pegarle con el rebenque en la nalga del lado que salta para enderezarlo en el camino, es mucho más conveniente y rápido tocarlo con una espuela de rodajas con dientes mochos en ese mismo costado. Si se lo hiciera con el rebenque, se demoraría mucho más tiempo que con la espuela, sobre todo si hay que girar el brazo derecho hacia la izquierda del animal para pegarle en la nalga. Además, se corre el riesgo de que se haga más mañero. 
Cuando ocurre que el animal no es mañero, pero puede llegar a asustarse de algo alguna vez, cosa normal, y se corre algo hacia un costado (generalmente lo hacen en forma más lenta), solamente es suficiente emplear la espuela en la forma indicada. O sea que el uso de la espuela en debida forma y que los dientes sean mochos, es una cosa práctica y buena, como una defensa del jinete y sirve para evitar posibles accidentes. 
No debe considerarse la espuela como un instrumento mortificante. Debe ser usada con moderación y sólo en casos necesarios. 
Esta nota es una colaboración de “Chacho Quiñones” domiciliado en la ciudad de Unquillo, Pcia. Córdoba. 
En la práctica, el procedimiento antedicho, ha sido comprobado y complementado con el uso de la espuela, por el Director de la presente publicación. 
2°) Cuando un caballo se asusta al ver un bulto (a veces más de un color que de otro) en el camino, o de manchas de color en la calle pavimentada, se obtiene un “buen resultado” colocando dentro del corral, por mucho tiempo, bien cerca del lugar donde come, una o varias bolsas por ejemplo de plástico del color que más lo asusta (generalmente es el color negro), rellenas con bollos de papel y atadas con hilo en la abertura. Dejarlas en ese lugar todo el tiempo que sea necesario. Poco a poco se van acostumbrando a estar cerca del bulto y no asustarse. 
3°) Cuando un caballo es “ligero de montar’ que es una mala costumbre adquirida, o sea que apenas el jinete intenta poner el pie en el estribo del lado de montar, el animal comienza a caminar —generalmente ligero— de tal manera que no resulta fácil subir. La forma más conveniente para quitarle esa mala costumbre, es manearle las manos y montarlo, subiendo y bajando varias veces seguidas. Esto se puede hacer dos o tres veces por día, cada dos o tres días. Es necesario dejar esos intervalos para evitar una posible cansancio del animal, y que pudiera irritarse, con sus consecuencias. Puede que no ocurra nada, pero conviene prevenir. Se continúa con el procedimiento hasta lograr el objetivo (colaboración de “Chiche” Farías, de Cabana, Zona de Unquillo, Pcia, de Córdoba). 
También se puede aplicar el siguiente método: en lugar de manearlo, una persona lo sujeta al caballo, tomándolo por la parte del cabestro bien cerca de la argolla del bozal. Si hace falta, le da unos tironcitos fuertes a las riendas y hacia abajo, prepeándolo al yeguarizo. Después, el jinete intenta montarlo poniendo el pie izquierdo en el estribo de ese lado. Si aún con esas precauciones el animal se quiere mover para avanzar, hay que dar unos tironcitos a las riendas, medio fuertes y seguidos hacia atrás, prepeándolo. Una vez logrado subir el jinete, bajar pero no del todo, manteniendo el pie izquierdo en el estribo e inmediatamente subir de nuevo. Repetir esto varias veces (tiene que ser muy rápido), hasta lograr aquietarlo. Después, dar una vuelta a caballo y al volver al punto de partida, repetir esta operación. Se hace tantas veces como sea necesario, pudiendo demandar más de un mes, todos los días. Depende de cada animal y de la paciencia humana. 
Hay casos en que el animal intenta girar rápidamente al querer montarlo, pero lo peor es que gire hacia la derecha, porque así resulta imposible subir. Poco a poco que se vaya haciendo el ejercicio, se va prescindiendo del ayudante que sujeta el bozal y al final, se va logrando aquietarlo al intentar subir. Las riendas siempre tienen que estar suficientemente tirantes (no en exceso). Es cuestión de paciencia y perseverancia. Existen maneas “desprendedoras” o denominadas “Pampa Su elaboración yuso se explicará en otra oportunidad. 
Otra forma práctica que se puede intentar, es la siguiente: 
cuando el jinete quiere montarlo, tiene que dejar suelto el cabestro del bozal, de manera que el extremo del mismo quede en el suelo. Colocar previamente el rebenque en la parte posterior de la cintura, o bien en la parte de adelante del apero, para que no se asuste el animal al montarlo. Se 
toma con la mano izquierda las riendas (que estén algo tirantes, ni flojas ni muy tirantes), entre los dedos medio e índice y a la vez un mechón de crines largas (del crinero del cuello) entre los dedos índice y pulgar, con la mano extendida hacia la cruz del caballo. Colocar el pie izquierdo en el estribo del mismo lado, y subir ayudándose con la mano derecha con la cual se agarra del lado derecho del apero. Inmediatamente colocar el pie derecho en el estribo de ese lado, y recién tomar el cabestro con la mano izquierda (que está suelto en el suelo). 
El cabestro se lo lleva en la mano izquierda, sujetado entre los dedos índice y medio, y las riendas, entre los dedos índice y pulgar, presionándolas con el pulgar. De esta manera no se pueden zafar. O bien se puede colocar el extremo del cabestro debajo de las caronillas y el pellón (que están sobre los bastos), en la parte delantera del apero. 
El Director de esta revista ha comprobado el buen resultado de todos estos procedimientos, realizándolos personalmente. 
4°) Para quitar la maña de “patear el estribo’ Hay caballos que tienen la maña de patear el estribo izquierdo cuando el jinete intenta montarlo. La manera de quitar tal maña es la siguientes: se lo traba, poniéndole una manea en las dos patas y sujetando con un maneador de cuero (puede ser 
cuero crudo), la manea yla mano izquierda o sea del lado de montar. Subir y bajar varias veces seguidas al caballo, también dos o tres veces diarias y cada dos o tres días, hasta que se logre el objetivo, (colaboración de “Chiche” Farías, de Cabana, zona de Unquifio, Pcia. de Córdoba). 
5°) Quitarle la maña de patear. Trabarlo, sujetando las dos patas con una manea, y pasando una traba de cuero crudo por la argolla de la misma, con la cual se sujeta también una sola mano (puede ser la izquierda o la derecha). Luego, sobarlo por distintas partes del cuerpo. Hacerlo durante varios días, hasta que se logre sacarle la maña (colaboración de “Chiche” Farías, de Cabana, zona de Unquillo, Pcia. de Córdoba). 
6°) Para calzar caballos mañeros. Es muy importante 
trabarlos. Si hay que calzarles una pata, se les sujetan las manos con una manea y se coloca la traba que las sujeta a una pata, la que está libre en ese momento de ser calzada. 
Entonces se le levanta la pata no trabada, para proceder al calzado. Así se procede con la otra pata y con cada una de las manos. 
Existen otros métodos, como el brete, por ejemplo. Se encierra al yeguarizo en el mismo, y se procede a calzarlo con mas facilidad (colaboración de “Chiche” Farías, de Cabana, zona de Unquillo, Pcia. de Córdoba).