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Identidad Nacional y Cultura Gaucha: Carlos Alberto Del Pin, Calle Entre Ríos 686 Ciudad de Unquillo, Pcia. de Córdoba, Rep Argentina, C.P: 5109. Se permite la reproducción total o parcial de contenido de esta publicación solamente en forma textual, mencionando que ha sido extraído del mismo con su correspondiente fecha. Cba. Propiedad Intelectual Nº 970.027./2011 ISSN Nº 0329-3017 Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.Leer más

Revista Identidad y Cultura Gaucha

De Carlos Del Pin

El 20 de noviembre de 2010, se conmemora el 165º aniversario.-
En el paraje “La Vuelta de Obligado”, unas 4 leguas al norte de San Pedro, sobre el Paraná, más de 20 naves de guerra anglo-francesas quebraron las defensas argentinas luego de un cañoneo de 8 horas, el 20 de noviembre de 1845.

Desde hacía tiempo se conocías las intenciones de Francia e Inglaterra de forzar el Paraná buscando hacerlo navegable para las mercancías europeas y comunicarse con el Paraguay y Corrientes, donde se alistaban fuerzas Unitarias al mando del Gral. Paz, para unirse a los invasores (con el objeto de atacar el país, derrocar a Rosas y abrir las puertas a las potencias europeas para su total beneficio económico y demás). El Gral. Paz era el eje del poder Unitario, aliado al Gral. Lavalle. Ambos estaban aliados a las fuerzas invasoras de Francia e Inglaterra.
En enero de 1845, Francia e Inglaterra deciden la intervención militar a la Confederación Argentina, y que debían adoptar la insólita forma de una impuesta “mediación forzosa”.
Era la guerra disfrazada de mediación.
Gran Bretaña designó como “mediador”, a Sir William Gore Ouseley. Francia nombró al Barón Deffaudis, partidario del Ministro Thiers y de brillante actuación en México cuando el conflicto con Francia de 1838.
Los “mediadores”, se apoyaban en imponentes escuadras navales de guerra. La inglesa, al mando del Almirante Inglefield, compuesta por 9 buques a vela y 3 vapores de guerra, con 136 cañones último modelo estriados y de retrocarga “Peysar”.
La escuadra francesa, al mando del Almirante Lainé, se componía de 3 grandes fragatas, 5 corbetas y bergantines a vela y 2 vapores de guerra con 282 cañones o buses estriados y de retrocarga “Paixhaus” que disparaban balas de 80 libras.
Antes de producirse la agresión naval, hubo por parte de Ouseley, una serie de amenazas al Gobierno de Buenos Aires.
En octubre de 1945, Deffudis y Ouseley, declaran bloqueados los puertos de Bs. As. Y el Litoral (bloqueo franco-británico a Bs. As.). Quisieron abrir por la fuerza la libre navegación de los ríos Argentinos hasta el Paraguay, apoyando al Gral. Paz con sus tropas Unitarias, y sosteniendo la segregación de Entre Ríos y Corrientes, del resto de la República, cosa que fracasaron rotundamente (querían constituir la República Mesopotamia).
Hacían este atropello a nuestra soberanía, en nombre de la civilización. (Datos extraídos del “Diario de la Historia Argentina” Nº 40- pág. 2).-
Los Unitarios recibían un muy importante apoyo principalmente en dinero, pertrechos, mercancías y traslado de las tropas en naves, por parte del Rey de Francia, S.M. Luis Felipe. El que recibía estos beneficios, era el Gral. Lavalle quien los distribuiría a los demás jefes Unitarios. De ahí se explica el poder financiero, material y bélico que adquirían los Unitarios para la guerra.
El Gral. Lucio Norberto Mansilla recibió órdenes de Rosas para montar las defensas, y en el recodo que forma una entrada sobre la costa, poco arriba de las alturas de San Pedro donde el río tiene unos 700 metros de anchura, paraje de Punta o Vuelta de Obligado, montó baterías y cruzó sobre las aguas, de orilla a orilla, tres líneas de cadenas sobre 24 barcazas desmanteladas cerrando el paso del Paraná.
En tierra levantó 4 baterías con 35 cañones de a 4,8,10,12,16,18 y 24, servidas por 220 artilleros a las órdenes del Coronel Juan Bautista Therne, el Teniente Felipe Palacios, el Teniente de Marina Eduardo Brown y el Mayor Álvaro Alzogaray.
Las tres líneas de cadenas que cruzaban proas, cubiertas y popas de las barcazas, estaban sujetas a las orillas por un extremo al bergantín “Republicano”, a las órdenes del Capitán Tomás Craig, y del otro, a unas grandes anclas clavadas a tierra.
 Se construyeron barricadas de tierra apisonada entre maderos, guareciendo la tropa de artillería y milicias de infantes, total de 2090 hombres.

LA FLOTA AGRESORA:


Sobre la tarde del día 18 de noviembre de 1845, apareció la escuadra anglo-francesa, parándose a unas dos millas al sur. Traían once naves mayores y nueve embarcaciones auxiliares con un total del 113 cañones del 24, 32, 46, 64 y 80. Traían artillería Paixhams, la última palabra en obuses de gran calibre, cohetes sistema Congreve y la artillería Peysar con caño estriado, una maravilla de precisión en el tiro.
El día 20 de noviembre a las 9 de la mañana empezaron a cañonear a las posiciones argentinas. Actuaron las defensas costeras argentinas. Los bergantines invasores “Pandour” y “Dolphin” quedaron fuera de combate.
La fuerza invasora dispone de modernísima artillería, de gran calibre. A la caída de la tarde no queda munición argentina. Disparamos 4.000 tiros.
Desde las naves inglesas empezaron a lanzar cohetes a la costa, incendiando los pastizales en derredor de las posiciones argentinas. Luego, bajaron lanchones de desembarco para iniciar la invasión y el Gral. Mansilla ordenó contraatacar a la bayoneta. Los ingleses fueron rechazados, pero sus barcos siguieron apoyando a cañonazos y vinieron refuerzos franceses. Casi dos horas bombardearon los gringos desde el Paraná y atacó su marinería de desembarco. Al anochecer, los defensores argentinos debieron replegarse, camino a San Nicolás, llevándose las banderas y 650 hombres menos.
Esa es la “civilización” que los ingleses, franceses y Unitarios argentinos querían imponer. LOS SALVAJES ERAN ELLOS.
En diciembre de 1845, el Diario “El Nacional” de Montevideo alaba el triunfo diciendo que los anglo-franceses son libertadores. El Diario de Montevideo “El Comercio del Plata”, saluda a las banderas europeas “que han vuelto a cubrirse de gloria en el Paraná”; el secretario de Rivera, José Luis Bustamante, escribe que el “Paraná quedó abierto con la sangre inglesa y francesa, y el dictador (Rosas) escarmentado severamente”, y que los pueblos del Alto Paraná verán con placentera esperanza flamear en sus costas y fuertes, las banderas de Francia e Inglaterra.”.-
SEMEJANTE BARBARIDAD NO TIENE NOMBRE. LLENAR DE SANGRE EL PAÍS, EN BENEFICIO DE NUESTROS ENEMIGOS.-

Se produjo un bloqueo anglo-francés en el Río de la Plata. El bloqueo fue levantado por los ingleses en 1847, mientras que los franceses lo hicieron en 1848. El tratado definitivo de la Confederación Argentina con Inglaterra, la Convención Arana-Southern, se firmó el 24 de noviembre de 1849. Recién en 1850 quedaron normalizadas definitivamente las relaciones con Inglaterra y Francia.
La batalla de la Vuelta de Obligado fue una honrosa derrota de las fuerzas de la Confederación Argentina, pero no fue el fin de la guerra. Al final, la guerra la ganó la Confederación Argentina, las fuerzas navales anglo-francesas forzaron el paso del río Paraná y llegaron a dominar todo el río para proteger sus barcos mercantes, pero no podían avanzar tierra adentro fuera de las costas comerciando las mercaderías que llevaban en sus barcos mercantes, con destino a los puertos de la Mesopotámica, el Paraguay y el Uruguay.


UNA COSA IMPORTANTE


Hubo un proyecto de independizar la Mesopotamia, gestionado por “los interventores extranjeros” en el tratado de Alcarás, entre Urquiza y jefes Unitarios que fracasó. Ese proyecto fue producto de una ambición desmedida de los gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil.
El fin de la guerra del río Paraná se logró luego de la derrota de los invasores, el 4 de junio de 1846 en el combate en “El Quebracho”, lo que llevaría al cese de las hostilidades por parte de Gran Bretaña primero, y luego de Francia, y el posterior reinicio de las relaciones comerciales y amistosas con la Confederación Argentina y con el Brig. Gral. Juan Manuel de Rosas, defensor de la soberanía Nacional.
Previo a la acción incursora, las potencias europeas se habían desligado del imperio de Brasil, y no le permitieron intervenir en la contienda y en “las utilidades comerciales” del ambicioso proyecto.
Se termina la intervención anglo-francesa y el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas “el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta”, que el Restaurador de las Leyes lo haría pagar en un bien ganado “precio de laureles”, donde finaliza la posibilidad de intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa.
Los Unitarios están unidos a la agresión anglo-francesa y contratan mercenarios extranjeros como “Garibaldi” y muchos otros, que durante el bloqueo naval de los puertos del Gral. Oribe, Colonia del Sacramento (Uruguay), es saqueado por ellos. También fueron saqueadas Marín García, Gualeguaychú y Salto. Sólo Paysandú resistió los embates de los mercenarios y evitó su saqueo y depredación.
Datos extraídos del “Diario de la Historia Argentina” (recopilación de notas de los Diarios Argentinos de esa época). Editado por Jorge Perrone, Ediciones Latitud 34-Bs.As.- año 1974 (2ª edición). Argentina.

NOTA DE LA REDACCIÓN

Durante años la  historiografía oficial argentina ocultó y presentó otra realidad de los hechos. Casi no se daban a publicidad las verdades que se dan a conocer en la presente publicación, basada en documentación auténtica.
Casi no se enseñaba contra los invasores y piratas ingleses y franceses, no sólo en los hechos relatados, sino tampoco lo ocurrido en las Islas Malvinas en 1833.
Dichos piratas imperialistas en aquella época, invadían y se posesionaban de numerosos países en todo el mundo. En nuestro país, quisieron hacer lo mismo mediante invasiones militares acompañadas de movimientos militares internos producidos por sus socios argentinos, los felones unitarios, y quisieron también dividirnos territorialmente, cosa que fracasaron. Únicamente consiguieron apoderarse de las Malvinas. Las lanzas gauchas triunfaron contra la prepotencia extranjera.
El gaucho Antonio Rivero, defensor de las Malvinas, murió heroicamente en la batalla de la Vuelta de Obligado, defendiendo la patria. Merece un homenaje, a pesar de sus detractores que ensucian su imagen.
LOS UNITARIOS CRITICABAN A ROSAS HASTA POR EL HECHO DE HABER CAMBIADO LA VESTIMENTA EUROPEA POR LA VESTIMENTA AMERICANA (GAUCHA), EN LOS FEDERALES EN GENERAL.

Datos extraìdos del" Diario de la Historia Argentina", de Jorge Perrone. Ediciones Latitud 34- Bs.As.- año l974- 2a. ediciòn.-Argentina; y datos del libro "Crònica Històrica Argentina". Bs As.-Argentina.-
Carlos A. Del Pin-Unquillo