foto1
foto1
foto1
foto1
foto1
Identidad Nacional y Cultura Gaucha: Carlos Alberto Del Pin, Calle Entre Ríos 686 Ciudad de Unquillo, Pcia. de Córdoba, Rep Argentina, C.P: 5109. Se permite la reproducción total o parcial de contenido de esta publicación solamente en forma textual, mencionando que ha sido extraído del mismo con su correspondiente fecha. Cba. Propiedad Intelectual Nº 970.027./2011 ISSN Nº 0329-3017 Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.Leer más

Revista Identidad y Cultura Gaucha

De Carlos Del Pin

Por Gustavo J.M. Tracchia Piedra-Buena.

“Nuestro Gran Varón ha sido Don Juan Manuel”. Jorge Luis Borges (1899-1986)

Retrato de Don Juan Manuel de Rosas, Exmo Gobernador de Buenos Aires, encargado de Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, por Gaetano Descalzi. (1809/1886)

Museo Histórico Nacional, Bs. As., Argentina.

Sobre el exilio en Inglaterra de la enigmática persona de Juan Manuel de Rosas, poco se ha publicado. Desde niño La Pampa fue su campo de juego y de adulto, su dueño.

La llanura bonaerense fue su escuela y dominio.

Antes que sus restos regresaran a la Argentina en sep. de 1989, Inglaterra fue su última morada, desde 1852 hasta su muerte en 1877. Sus restos yacen en el Mausoleo de la familia Ortiz de Rozas en la Recoleta.

(Rosas se enfrentó con sus padres por una cuestión de honor relacionada con su administración de la estancia de la familia, cambió y simplificó el nombre de Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas por el de Juan Manuel de Rosas.

Aunque para muchos es un misterio por qué se refugia en Inglaterra, su enemiga que lo combatió, la evidencia documental es contraria.

Como gran y pragmático político, Rosas, no fue “enemigo” de los ingleses. El propio Cónsul Inglés testimonia que se respetaron a los súbditos ingleses, sus bienes y propiedades aún durante el bloqueo anglofrancés.

Rosas no fue “enemigo” de los ingleses: simplemente los puso en su lugar. Los ingleses lo respetaban porque era un patriota, aunque su contrincante, pero el respeto al enemigo estaba basado en que Rosas defendía su Nación. No era un cipayo. De ahí, el mutuo respeto.

Su exilio empieza ese mismo fatídico día de la derrota en la batalla de Caseros, 3 de febrero de 1852, por las fuerzas comandadas por Justo José de Urquiza.

Rosas se dirige directamente a la casa del Cónsul Inglés, Robert Gore: aquí no vendrán. “No es el pueblo el que me ha volteado”. Dice Rosas.

La casa de Robert Gore estaba en la calle Santa Rosa (hoy Bolívar 553). Residía en el Rio de la Plata desde 1846 y era muy conocido. Gore advocaba el libre comercio y la abolición de los monopolios. Insistía que su nativa Irlanda fuera equiparada al mismo Nivel soberano, político y comercial con Inglaterra y Escocia, en vez de ser tratada como una colonia. En octubre 23 de1846 se lo designa encargado de negocios en Montevideo. Su acción más importante fue en marzo de 1848 cuando logro poner fin al bloqueo anglofrancés impuesto a Bs. As. desde 1845. En agosto 29 de 1851, fue nombrado Cónsul Británico de Bs. As.

Cuando Rosas se aparece en la casa de Gore, le dice: “es un hecho curioso que el caballo que doné a Mr. Henry Southern para la Reina Victoria, salvó mi vida esta mañana y ahora me encuentro bajo la protección de la bandera inglesa”.

Es importante notar que Henry Southern fue el presidente Inglés que con el Dr. Felipe Arana, ministro de Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, firmara el tratado del 14 de noviembre de 1849, conocido como el convenio Southern/Arana.

Arana firma un tratado similar con el ministro francés Lepredour.

Con la venia del Contralamirante W.W. Henderson, comandante de la escuela Británica del Rio de la Plata, Gore lleva a Rosas y comitiva a bordo de la fragata de guerra inglesa, HMS Locust, amarrada en el puerto de Buenos Aires.

De allí se lo lleva a la fragata HMS Centaur anclada en la rada del Rio de la Plata. Y recién el 10 de febrero se lo traslada al HMS Conflict que lo lleva a Southampton.

La razón porque Rosas escoge Southampton está basada en dos versiones: Captain Day del Centaur, nativo de Southampton se lo sugiere. La otra es que el mismo Gore es el que recomienda a Rosas ese lugar.

La realidad es que Southampton es lo más parecido a Buenos Aires. Es un puerto rodeado de una extensa y fértil llanura ideal para criar ganado. La idea de estar en un lugar tan similar a Buenos Aires, fue encantadora para Rosas y allí se radicó.

Por carta se dirige a la Reina Victoria, cuyo reinado se extiende de 1837 hasta 1901, para pedirle permiso para alquilar una finca. Esta estaba en Swaythling, de unas 50 hectáreas y vecina a la propiedad de Henry John Temple, Visconde de Palmerston.

Esto crea una amistad con Palmerston quien fuera secretario de Guerra entre 1839-1841 y luego entre 1846 al 1854. Secretario de Asuntos Exteriores. Fue luego Primer Ministro entre 1855 a 1858.

Como verán por estas fechas, este noble inglés, ejercía importantes puestos durante el periodo del bloqueo anglo-francés de Bs.As. (1845-1848) y la batalla de Vuelta de Obligado, el 20 de Noviembre de 1845.

Y aquí la relación con Robert Gore vuelve a surgir ya que Palmerston, como secretario de Asuntos Exteriores, era el jefe de Gore.

Es interesante citar que el primer Ministro inglés, recibió una carta de un corresponsal de negocios llamado Dickson. Este había pedido consejo al general José de San Martin respecto del bloqueo Anglofrancés. San Martin expresó al británico Dickson: “Según mi íntima convicción, desde ahora diré a usted, no lo conseguirán (Gran Bretaña y Francia); por el contrario, la marcha seguida hasta el día no hará otra cosa que prolongar por un tiempo indefinido los males que se tratan de evitar”.

Estos consejos en contra del bloqueo fueron fortalecidos por la difusión pública en Londres entre fines de 1845 y 1846 de un libro titulado “Rosas y sus calumniadores” y de un folleto que llevaba por título “An appeal on behalf of the British Subjects residing in and connected with the River Plate”. En este último se alegaba que los legítimos intereses de los comerciantes, muchos de ellos ingleses del Rio de la Plata se estaban sacrificando escandalosamente para satisfacer la codicia de unos pocos especuladores que habían adquirido el derecho de recaudar los impuestos de aduana en Montevideo.

Después de 13 años residiendo en Southampton, la figura de Rosas era familiar en esa localidad. Era común verlo transitar por la ciudad en su hermoso caballo Black Beauty (Belleza Negra). Montaba al estilo militar con marcialidad y rigidez, pero al mismo tiempo con gracia y mucha destreza.

Todos los domingos oía misa en la capilla católica de San José y luego acudía a la taberna del Red Lion (El León Rojo) ubicada en frente. Allí se había hecho amigo de un par de parroquianos que acudían regularmente. Entre cerveza y cerveza hablaban y se intercambiaban anécdotas.

Julio A. Luqui Lagleyze nos cuenta que se exhibía en la taberna un cintillo rojo federal que Rosas le había regalado al dueño.

En un viaje reciente, el Señor Luis Larrea, autor de la pte. nota (Residente Argentino en EE.UU) visitó dicha taberna descubriendo que el cintillo ya no se encontraba allí. “La taberna cambió de dueño muchas veces y también hubo reformas” se le dijo al Señor Larrea.

El que destruyó o tiró el cintillo, tal vez ignoraba el gran valor histórico de esa simple pieza. Es de creer que tal vez esté guardado por alguien como recuerdo de otra época.

Rosas pagaba a sus peones al estilo argentino de la época. Por hora o por el día. No le gustaban las ataduras de ningún tipo.

En el sistema cuasi feudal que existía en esa época en Inglaterra, esto era muy inusual.

Rosas decía: el que quiera volver mañana que vuelva y si no queda libre de hacer lo que él quiera. La mayoría de sus peones volvían. Pagaba un tercio más del salario acostumbrado.

Les enseñó a manejar el lazo y las boleadoras y cuando era necesario trabajaba a la par de sus peones. Algo que también despertaba sorpresa y asombro en sus terratenientes vecinos.

Fiel a las costumbres del campo argentino, elaboraba por su mano las delicias gastronómicas criollas. Así se deduce de una carta a un amigo, Charles H. Losen: “Le mando unos chorizos tipo criollo, un tarro de dulce de leche, un queso y un pan casero, como el que probó vez pasada en casa; puede comer todo con confianza, pues todo está preparado con mis manos”.

Los últimos años del exilio obligaron al general Rosas a afrontar por sí mismo todas las tareas propias de la chacra criolla que había levantado en suelo extranjero.

Pero…los “baúles con dinero y alhajas” que se cita en la época y los “cuantiosos bienes” a que aludían sus enemigos, ¿dónde estaban?

Nunca existieron, sino en la mente de sus enemigos. Rosas, que era más inteligente y honesto que todos ellos, al embarcarse en el Centaur, hizo extender un documento en el que constaba el magro haber que lleva consigo, consistente en 745 onzas de oro, 200 pesos fuertes y 22,4 ¾ reales y cuartillos…y por suerte, un baúl con copia de documentación de su gobierno, para conocimiento de la posteridad, ya que los originales fueron incinerados por los vencedores de Caseros.

Rosas tuvo desde muy joven una estrecha relación con los Anchorena, con quienes no sólo estaba emparentado por parte de su bisabuela Isabel Díaz de Cabrera, sino que con los Anchorena tenía relaciones de trabajo, primero como capataz, después como mayordomo y administrador a partir de 1818 a 1830 de tres inmensas estancias pertenecientes a Juan José, Tomás Manuel y Nicolás Anchorena: las dos islas, Los Camarones y el Tala. Rosas nunca recibió pago alguno por ese servicio.

Tomás Manuel Anchorena, al que Rosas consideraba su consejero político, fue su ministro de Relaciones Exteriores durante su primer gobierno, 1829-1832.

¿Por qué Rosas nunca percibió ninguna remuneración? El mismo nos dice: “No era delicado pedir lo que se me debía” “Esto nos dice que era la obligación del empleador de pagarle”. Era lo correcto. Rosas no iba a ir a pedir que se le pague.

Rosas nos dice que luego, tampoco pidió sueldos adeudaos porque-como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires-era un hombre público y como tal no era tampoco correcto hacerlo.

Pero ahora, en Inglaterra, estaba apretado de dinero y solicitó a los Anchorena sus salarios. Nunca le pagaron nada y la viuda de Nicolás Anchorena, llegó a decir que ella no recordaba que “Rosas había administrado ninguno de sus bienes”.

Su mejor y leal amigo, Tomás Manuel, murió en 1847.

No obstante, sus grandes amigos, Los Terrero, que los unía una amistad de muchos años, llegando a ser uno de ellos su yerno, Máximo Terrero, fueron los que vendieron la estancia San Martín, que pertenecía a Rosas y le hicieron una transferencia a Londres a nombre de su yerno en valor de 100.000 libras esterlinas.

Nada se podía hacer a nombre de Rosas, porque todo era incautado por el gobierno de Estado de Buenos Aires.

Sus propiedades, fueron todas expropiadas y aunque Urquiza abolió la ley de expropiación de los bienes de Rosas, al encontrase éstas dentro de la jurisdicción de Bs. As. y ésta fuera de la jurisdicción de la Confederación, esa ley se puso en práctica. Recordemos que Buenos Aires sólo se une a la Confederación Argentina recién en 1860. Entre 1853 al 60, Bs. As. Funcionó como un estado aparte con el nombre de Estado de Bs. As.

Las otras entradas que Rosas percibía, eran donaciones hechas por Juan N. Terrero, su amigo de la infancia, que le enviaba trimestralmente, E50.00. Lo mismo que Roxas y Patrón. Hasta su enemigo, el mismo Urquiza, del que se dice que la victoria de Caseros, le dejó un gusto amargo en la boca, le enviaba dinero, que Rosas al principio no aceptó, pero luego sólo como préstamo.

El 14 de marzo de 1877, Rosas muere. Sus restos son llevados a la Capilla de San José donde quiso ser velado. Luego su ataúd, al cementerio del condado.

Fue acompañado por su hija Manuelita y su esposo Máximo. Sus dos nietos, Mariano Máximo y Rodrigo Tomás. El padre Gabriele y su médico.

“Sobriedad y Grandeza” nos dice Luqui Lagleyze, “un cortejo pobre, pero qué trofeos; la bandera argentina de la Campaña de la Sierra y el sable de San Martín”.G.T:

Bibliografía consultada:

Las moradas de Rosas, por Julio A. Luqui Lagleyze.

Periódicos y recortes de los archivos de Sr. Luis Larrea, obtenidos en la Biblioteca Pública de Southampton y de la del Condado de Hampshire, Inglaterra. RU.

Dictionary of Irish Latin American Biography, por Edmundo Murray.

Testamento de Rosas, por Andrea Reguera.

Historia de las Relaciones Exteriores Argentinas -www.argentina-rree.com/index2.htm (consultado, Feb 12, 2012).

Historia de las Relaciones Exteriores Argentinas-índice general-www.ucema.edu.ar.ceieg/arg-rree/ (consultado, feb 12, 2012)

http://www.lagazeta.com.ar/- (consultado feb 12, 2012)

Agradecimiento:

A la Lic. María Inés Dugini de la Universidad Nacional de Cuyo, por su apoyo en la elaboración de este texto.

Colaboración del Sr. Luis Larrea, residente Argentino

en Nueva York, EE.UU.

Continuación (Civilización y Barbarie)

Francia realizó varios ensayos nucleares en el sur del desierto de Argelia, provocando la muerte y contaminación de miles de argelinos, con secuelas espantosas en los sobrevivientes, entre febrero de 1960 y abril de 1961.

Es de destacar la más famosa heroína de Argelia: Lalla Fadhma N´Soumer,

que luchó valientemente contra la ocupación colonial francesa.

Otra heroína argelina, es Yamila Buhired.