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Identidad Nacional y Cultura Gaucha: Carlos Alberto Del Pin, Calle Entre Ríos 686 Ciudad de Unquillo, Pcia. de Córdoba, Rep Argentina, C.P: 5109. Se permite la reproducción total o parcial de contenido de esta publicación solamente en forma textual, mencionando que ha sido extraído del mismo con su correspondiente fecha. Cba. Propiedad Intelectual Nº 970.027./2011 ISSN Nº 0329-3017 Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.Leer más

Revista Identidad y Cultura Gaucha

De Carlos Del Pin

PLEGARIA DEL CABALLO 
Dios, me dio la fuerza inmensa de haber nacido en el campo.. Llegué al mundo era el potrillo, me paré.... como temblando! 
Vila alegría en tus ojos 
y la ternura en tus manos... y comprobé que eras bueno de tanto estar a tu lado. 
Por eso es que soy tan fiel 
y dispuesto en el trabajo. 
A cambio de eso, te pido 
que no me hagás faltar pasto. Ni reparo, ni agua fresca 
ni unas horas de descanso... No me pegués por pegarme, poneme bien el recado. 
Mirá cómo tengo el lomo, no me cinchés demasiado, y montá, no mas, patrón. 
Yo nací para el trabajo y lo hago con orgullo. 
Cuando es un amigo el amo. Ojalá que Dios te ayude en lo que sea necesario, y le agradezco a mi suerte ésta: 
DE SER TU CABALLO.

Eduardo Cesar Viglietti. 
(Poeta y Pintor crtollista, oriundo de la 
ciudad de Piran, partido de Mar chiquita, Bs. As. Su estudio “El Recodo “, se encuentra localizado en las esquinas de Moreno y Olazabal, de la ciudad de Mar del Plata. Sin exageración, es un lugar digno de visitary admirar el talento artístico contenido en la riqueza de sus logros. 
Autor de “No ares de noche muchacho”,). 
Colaboración del Sr Luis Larrea Nueva York - EE.UU

 

MATECITO COMPAÑERO 
Matecito especial era 
el que en casa se tomaba... todito el aire aromaba 
la yerba de aquellos tiempos; era así... o, así lo siento, 
y aunque mate todo el día a ninguno mal le hacía 
¡creo yo que no les miento! 
Por la mañana temprano “el jefe” se levantaba, 
ponía a calentar el agua en la pava pa’ hacer mate. Aún dornsíayo en mi catre 
y antes que saliera el sol, 
ya le llevaba a su amor 
a la cama un rico mate. 
Procuraba de este modo darle un dulce despertar, 
que mi madre iba a apreciar como un gesto de cariño. 
Yo que tan solo era un niño bien me daba cuenta ya: 
gesto y mate valían más 
que un buen tapado de armiño. 
Se cebaba en vaso ‘e vidrio, de ese llamado “irrompible” pues romperlo era imposible, mas recuerdo que una vez uno contra otro estrellé 
y ambos se hicieron añicos... comió la yerba el peri co 
yo mi hazaña confesé. 
La que cebaba muy bien era Gertrudis, mi hermana. 
¡Le ponía tanta gana, que muy rico le salía! 
Con terrón o azúcar fina 
-que más pronto se lavaba- pero amargo lo cebaba 
mejor que Luis Landricina. 
Caminaba lagurisa de la cocina al patio, a la mañana un rato y otro rato por la tarde... porque mientras leña arde manteniendo agua caliente, el cansancio ni se siente y se acaba el agua ‘el balde. 
Y Gertrudis era aquella que de músicas gustaba. Siempre la radio escuchaba con el volumen bien alto... sintonía en Radio Salto o -según cualfuese la hora- 
también otras emisoras con buena música y canto. 
Mientras el mate cebaba, a la radio la ponía 
afuera en la galería para escuchar al cantor, con viejo “acumulador” como antes uno decía, y hoy le dicen “batería” pensando que así es mejor. 
Se acostumbraba a veces tomar mate trabajando, otras veces descansando a la sombra ‘el paraíso, mientras un sabroso guiso las mujeres preparaban; y si así se acostumbraba es porque uno así lo quiso. 
Teníamos la costumbre, como muchos todavía, que cuando gente venía se le hacía la atención de servir buen “cimarrón”... pa’ acompañar con masitas, pan casero o tortas fritas, propicia era la ocasión. 
Era el mate un compañero a cualquier hora del día. La ronda se la seguía y bastante estrictamente. Era lo más conveniente pa’ no saltear a ninguno; ‘biera sido inoportuno, ni que hablar si había gente. 
Solo tenía catorce 
cuando me fui de mi pago. Mucho mate había tomado 
pero no era suficiente... Ya estaba el agua caliente cuando llegué al internado; los muchachos eran varios 
y varios los recipientes. 
De Entre Ríos había gente otros venían de Misiones y todos eran campeones chupando de la bombilla, sentados en banco o silla 
que había en la “pieza ‘e mate” ypara que yo no falte 
me invitó una “compañía”. 
Pero eran los de Misiones los de tierras yerbateras que tenían en sus yerberas yerbas de todo tipo: 
sabor malo, sabor rico y tanto mate tomaban, que a la bombilla le daban hasta gastarle su pico. 
Un verano iba volviendo a mi casa en vacaciones. Recorriendo los vagones del tren en el que viajaba, sentí que al mate extrañaba 
cuando vi que allí venía alguien que mates vendía y a gritos los ofertaba. 
Y me atrapó el mercachifle pero más me cautivaron los mates anacarados de muy diversos colores. Tenían pintadas, flores y también calcomanías con dichos o frase escrita para hacer crecer amores. 
Y ai nomás se me ocurrió que buen regalo sería pa’ mis padres ese día, que contento regresaba 
yo al hogar que ya extrañaba 
y donde los quería ver como en los días de ayer 
tomando mate en la cama. 
Y el más bonito elegí 
sin reparar en la frase. 
Son errores que uno hace, 
porque la frase decía 
que “mejor si uno vivía 
en rancho que fuera propio y no en palacio que es de otro”... 
Yesa frase causó herida. 
Quería papá su casa; 
mamá una mejor y ajena 
y a mí me dio mucha pena, sin quererlo y por amor 
haber ahondado el dolor 
entre los dos ese día; 
mamá con razón quería 
un poquito de confort. 
El asunto era el siguiente: 
que justito pa’ esos días 
en casa se discutía 
una posibilidad; 
el traslado a la ciudad 
a una casita cedida... 
para mamá una alegría 
pero no para papá. 
No se ponían de acuerdo. 
El su propiedá apreciaba 
y el lugar donde habitaban, ella, mejor bienestar. 
No pudieron superar 
sus profundas dferen cias... ni siquiera con paciencia; 
no lo supieron lograr. 
Al concluir mis estudios 
me trasladé a Winifreda. La pampa y la polvareda rodeaban al pueblo aquel donde al matecito fiel 
que nunca me abandonaba, yo tampoco lo dejaba... 
era como de mi piel. 
Recuerdo que en esa zona 
era matera la gente. 
Los del campo especialmente no le daban tregua al mate. 
‘Anda nomásy cebate” 
decía alguno en confianza, se llenaba uno la panza 
mientras se tenía aguante. 
Tal es así que un hombre 
que era jefe de una orquesta, organizó un día la fiesta: 
“Fiesta Provincial del Mate”. “Vení no más... acercáte” 
a la gente le decía 
y así es que muchos venían a promocionar el mate 
Se trabajó con esmero para quefiestafuera. Nicasio Rodríguez era el promotor principal. 
Como él no había otro igual... mucha gente concurría y hasta reina se elegía de la fiesta provincial...


Colaboración del Sr, Pablo M. Wahlei Unquillo, Pcia. de Córdoba.